Lideres

 

Leyendo a Maxwell, quizas esta sea una respuesta al e-mail anterior. La autoestima lo que pensamos de nosotros mismos, donde nos vemos y como nos vemos es un factor promordial a la hora de proyectarnos en la vida y de dar un mensaje para que llegue. Impriman esto y estidienlo, les ayudara muchisimo a entder bien como debemos hacer lo que hacemos

 

Pepe y Leity

 

Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él ( Proverbios 23.7 ).

 

Autoimagen: Cómo me veo a mí mismo

Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él ( Proverbios 23.7 ).

Es imposible desempeñarse de una manera que no esté de acuerdo con la forma en que nos vemos a nosotros mismos. En otras palabras, actuamos como una respuesta directa a nuestra autoimagen. Nada es más difícil de lograr que cambiar la manera de ser exterior sin cambiar los sentimientos internos. A medida que nos demos cuenta que nuestra manera de actuar se basa en nuestra percepción de nosotros mismos, debemos también recordar el amor y la aceptación incondicional de Dios. Él piensa más en nosotros que nosotros mismos. Puede ser que los discípulos no hayan sido grandes realizadores a los ojos del mundo, pero el llamamiento de Cristo transformó sus vidas.

Una de las mejores maneras de aprovechar esos sentimientos internos es poner algo de «éxito» bajo su cinturón. Mi hija Elizabeth tiende a ser asustadiza y rehuye las experiencias nuevas. Pero una vez que se ha familiarizado con una situación, «marcha a todo vapor hacia adelante». Cuando estaba en primer grado, su escuela hizo una venta de dulces para ayudar a financiar su presupuesto. A cada muchacho le dieron treinta barras de dulce y le pidieron venderlas todas. Cuando recogí a Elizabeth de la escuela, tenía este «reto» entre sus manos y necesitaba estímulo. Era el momento para una reunión de ventas con mi nueva vendedora.

Camino a casa le enseñé cómo vender los dulces. Adorné enseñanza con media docena de frases «Puedes hacerlo, tu sonrisa les animará, creo en ti». Al final de nuestro viaje de quince minutos, la jovencita que iba a mi lado se había convertido en una encantadora y convencida vendedora. Fue a todo el vecindario con su pequeño hermano Joel comiendo uno de los dulces y diciendo que en verdad era lo mejor que había comido.

Al final del día, las treinta barras se habían vendido y Elizabeth se sentía en la gloria. Nunca olvidaré las palabras que dijo en su oración esa noche cuando la llevé a su cama: «Oh Dios, gracias por la venta de dulces de la escuela. Fue algo muy lindo. Oh, Señor, ayúdame a ser una ganadora. Amén»

Esta oración está en los deseos del corazón de todas las personas. Todos queremos ser ganadores. Naturalmente, Elizabeth vino a casa al siguiente día con otra caja de dulces. ¡Ahora venía la gran prueba! Agotó toda la existencia de vecinos amistosos y se lanzó al cruel mundo de los compradores desconocidos. Reconoció que tenía miedo cuando fue a un centro comercial para vender nuestros artículos. Nuevamente le ofrecí estímulo, unas cuantas instrucciones de ventas más, más valor, el lugar correcto, más valor. Y lo logró. La experiencia sumaba dos días de venta, dos trabajos de ventas afuera, dos personas felices, y una autoimagen muy en alto.

Me gusta la autoestima que demostró el pequeño que emocionadamente arrancó una planta de maíz de raíz. Cuando su padre lo felicitó, estaba radiante. «Solamente piensa», dijo, «¡el mundo entero lo tenía sostenido por el otro lado!»

Compárelo con Shauna, una alumna de sexto grado. Era muy despierta y se mantenía erguida aun cuando fue encontrada robando. Cuando la confrontaban con el robo decía que lo hacía para vengarse de sus padres. No sentía remordimiento.

Las sesiones de consejería revelaron que Shauna rara vez veía a su padre, y que él no la amaba. Cuando estaban juntos, rara vez recibía aceptación o algún sentimiento de importancia. Se veía a sí misma como pensaba que su padre la veía. Su consejero le brindaba constantemente sinceros cumplidos y pedía de sus padres los ingredientes necesarios para crear una autoimagen adecuada. Con el tiempo, su autoestima mejoró.

El principio obra en reversa también. La manera como nos vemos refleja cómo nos ven los demás. Si nos gustamos, esto aumenta las probabilidades que gustaremos a otros. La autoimagen es el parámetro para la construcción de nuestra actitud . Actuamos en respuesta a cómo nos vemos. Nunca iremos más allá de los límites que marcan nuestros verdaderos sentimientos acerca de nosotros mismos. Esos «otros países» solamente pueden ser explorados cuando nuestra autoimagen es lo suficientemente fuertepara darnos permiso.

1. Creen en sí mismos

Herb True dijo: «Muchas personas tienen éxito cuando otros no creen en ellas. Pero muy rara vez una persona que no cree en sí misma alcanza el éxito». Tenía toda la razón. La primera característica de una persona con una buena actitud es que piensa positivamente de su valor personal.

Cuando cree en sí mismo, es libre
para enfocarse en mejorar y
alcanzar su potencial.

Aquel que no cree en sí mismo espera lo peor no solo de sí, sino también de los demás. Si tiene una autoestima baja, probablemente tendrá que luchar por enfocarse en cualquier cosa que no sea usted mismo, porque siempre estará preocupado por su aspecto, por lo que otros piensen de usted, y si va o no a fracasar. Sin embargo, cuando cree en sí mismo, es libre para verse bajo una luz más objetiva y enfocarse en mejorar y alcanzar su potencial. Y eso hace toda la diferencia. No es de extrañar que el psicólogo Dr. Joyce Brothers dijera: «No es una exageración decir que una imagen positiva y segura es la mejor preparación para el éxito en la vida».

2. Están dispuestos a ver lo mejor en los demás

Nunca he conocido una persona positiva que no aprecie a las personas y trate de ver lo bueno en ellas. Una forma efectiva de ayudarle a ver lo mejor en los demás es hacer lo que llamo poner un «10» en la cabeza de las personas. Esto es lo que quiero decir: Todos tenemos expectativas de los demás. Pero podemos decidir si las expectativas serán positivas o negativas. Podemos pensar que los otros no valen nada o absolutamente maravillosos. Cuando decidimos esperar lo mejor, y buscamos lo bueno en lugar de lo malo, los estamos viendo como un «10».

La capacidad de hacer esto con los demás es importante por un par de razones. Primero, usted normalmente ve en los demás lo que espera ver. Si constantemente espera ver cosas buenas en otros, es mucho más fácil tener una actitud positiva. Segundo, generalmente la gente mejora para alcanza su nivel de expectativa. Si los trata positivamente, la tendencia es que lo tratarán de la misma manera. Si espera que hagan el trabajo y muestra su confianza en ellos, usualmente tendrán éxito. Y en las ocasiones relativamente raras cuando la gente no lo trata bien, es fácil que no tome esta conducta en forma personal pues usted sabe que ha hecho lo mejor posible, y puede seguir adelante sin permitir que afecte su actitud.

1. Los triunfadores rechazan el rechazo

El escritor James Allen dice: «Una persona es literalmente lo que piensa, su carácter es la suma de todo su pensamiento». Esto es porqué es tan importante pensar en la forma correcta.

La gente que no se rinde se mantiene probando porque no basa su autoestima en lo que realiza. En lugar de eso, tienen una autoimagen basada en lo interior. En lugar de decir: «Soy un fracasado», dicen: «Fallé esta vez», o «cometí un error».

El sicólogo Martin E. Seligman cree que cuando fallamos tenemos dos opciones: Podemos interiorizar o exteriorizar nuestro fracaso. Dice que «cuando falla, la gente que se culpa tiene un pobre concepto de sí misma, cree que no vale nada, que no tiene talento, que nadie la quiere. Pero la gente que culpa a factores externos no pierde su autoestima cuando la golpean hechos negativos». Para mantener la perspectiva correcta, asuma la responsabilidad por sus actos, pero no tome sus fracasos como cosa personal.

Dignidad positiva

Nathaniel Branden, siquiatra y experto en el tema de la autoestima, afirma que ningún factor es más decisivo en el desarrollo sicológico de las personas y la motivación que los juicios valorativos que hacen de sí mismos. Dice que la naturaleza de la autoevaluación tiene un profundo efecto en los valores, las creencias, los procesos mentales, los sentimientos, las necesidades, y las metas de la persona. Según su punto de vista, la autoestima es la clave más importante para el comportamiento de la persona.

Un pobre concepto propio puede tener todo tipo de efectos negativos en uno. El poeta T.S. Eliot afirmó: «La mitad del daño que se hace en este mundo se debe a personas que quieren sentirse importantes … No quieren hacer daño … Están absortos en la interminable lucha por pensar bien de sí mismos». La autoestima pobre crea un techo invisible que puede detener a una persona para que no intente superar sus limitaciones autoimpuestas.

Si está confiado y tiene una imagen propia saludable, entonces podrá decir: «Oye, aumentar la dignidad de un niño lo puedo entender, pero cuando se trata de mis empleados o colegas, eso es asunto de ellos. Son adultos. Que se superen». La realidad es que la mayoría de las personas, tengan siete o cincuenta y siete años, pueden requerir ayuda con su percepción propia. Les encantaría que les aumenten su sentido de identidad. De cuestionarse eso, intente este experimento. Pídales a un par de personas que conozca que escriban en una hoja de papel todos los puntos fuertes de su personalidad. A cada persona generalmente se le ocurre una media docena. Entonces pídales que escriban todas sus debilidades. La mayoría del tiempo, ¡las listas de debilidades son al menos el doble de largas!

Samuel Johnson, el crítico y escritor del siglo dieciocho, expresó este pensamiento: «La autoconfianza es el primer gran requisito de las grandes iniciativas». La autoestima impacta cada aspecto de la vida de la persona: el empleo, la educación, las relaciones, y más. Por ejemplo, el National Institute for Student Motivation [Instituto nacional para la motivación del estudiante] condujo un estudio que mostró que el impacto de la autoconfianza en los logros académicos es mayor que el del coeficiente intelectual. Y Martin Seligman, profesor de sicología en la Universidad de Pensilvania, descubrió que las personas con alta estima obtienen trabajos mejor remunerados y tienen más éxito en sus profesiones que las personas con baja autoestima. Cuando se encuestó a representantes de una de las principales compañías de seguros, se halló que los que esperaban tener éxito vendían treinta y siete por ciento más de seguros que los que no esperaban tener éxito.

Si desea ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida, a ser más productivas en el trabajo, y desarrollar relaciones más positivas, entonces edifique su autoestima. Haga que se sientan a gusto con ellos mismos, y se derramarán los beneficios positivos en cada aspecto de sus vidas. Y cuando comiencen a experimentar esos beneficios, le estarán agradecidos.