Es cuestión de actitud
Afortunadamente no es necesario llegar a exponerse a la muerte en la montaña más alta del mundo para aprender a hacer del fracaso un amigo. Se puede aprender en la seguridad de su propia casa. Todo lo que se requiere es una actitud correcta.
Su actitud hacia el fracaso determina su altitud después de fracasar.
Su actitud hacia el fracaso determina su altitud después de fracasar. Hay personas que nunca logran entender esto. Por ejemplo, John H. Holiday, fundador y editor del diario Indianapolis News, salió como una tromba de su oficina en busca de la persona que había escrito mal una palabra. Cuando uno de los empleados revisó el original y le dijo que él mismo, Holiday, la había escrito mal, la respuesta del editor fue: «Bueno, si así es como yo la escribo, debe estar bien escrita». Así que durante los siguientes treinta años, el periódico escribió mal esa palabra. Como lo dijo tan sagazmente Louis Armstrong: «Hay personas que si no saben algo, tú no se lo puedes decir».
Estar dispuesto a aprender es una actitud, una disposición mental que dice: «No importa cuánto sé (o creo que sé), puedo aprender de esta situación». Esa forma de pensar puede ayudarle a transformar la adversidad en ventaja. Puede hacer de usted un ganador incluso durante las circunstancias más difíciles. Sydney Harris resume los elementos en una actitud mental favorable a aprender: «Un ganador sabe cuánto le queda por aprender aun cuando los demás piensen que es un experto. Un perdedor quiere que los demás lo consideren un experto antes de haber aprendido lo suficiente para saber cuán poco sabe».
Y el escritor sobre asuntos de negocios Jim Zabloski escribe:
Contrario a la creencia popular, en el mundo de los negocios yo creo que el fracaso es una necesidad. Si usted no comete errores a lo menos cinco veces en el día, es probable que no esté haciendo lo suficiente. Mientras más hace, más falla. Mientras más falla, más aprende. Mientras más aprende, mejores resultados. Aquí, la palabra operativa es aprender . Si usted repite la misma falta dos o tres veces, no está aprendiendo de ella. Debe aprender de sus propios errores y de los errores que los demás han cometido antes de usted. 4
La capacidad de aprender de los errores tiene importancia no solo en el mundo de los negocios, sino en todos los aspectos de la vida. Si usted vive para aprender, entonces realmente aprenderá a vivir.
Cómo aprender de sus fracasos y errores
William Bolitho distingue entre una persona sensata y una tonta: «Lo más importante en la vida no es capitalizar sobre nuestras ganancias. Cualquier tonto puede hacer eso. La cosa realmente importante es sacar ganancia de las pérdidas. Esto requiere ser inteligente; y marca la diferencia entre una persona sensata y una persona tonta».
Un ganador sabe cuánto le queda aun por aprender aunque los demás piensen que es un experto. Un perdedor quiere que los demás lo consideren un experto antes de haber aprendido lo suficiente para saber cuán poco sabe.
—Sydney Harris
Cualquiera puede hacer del fracaso un amigo a través de estar dispuesto a aprender y usar una estrategia para aprender de los fracasos. Para transformar las pérdidas en ganancias, hágase las siguientes preguntas cada vez que se enfrente a situaciones adversas:
1. ¿Qué causó el fracaso? ¿La situación? ¿Alguna otra persona? ¿Usted?
Usted no puede llegar a saber lo que sabe a menos que haga todo lo que puede para saber dónde estuvo el error. Aquí es donde tiene que empezar. Si no sigue personalizando el fracaso, como lo sugerí en el capítulo tres, entonces será más fácil poner en orden las cosas.
¿Dónde se complicaron las cosas? ¿Estaba usted en una situación que lo llevaba al fracaso? ¿Fue otra persona la que creó el problema? ¿Cometió usted algún error? Cuando algún tiempo después Beck Weathers analizó su experiencia en el monte Everest, vio que había cometido un error que lo había llevado al fracaso. Lo explica así: «Cuando una persona llega tan alto, es víctima de la estupidez de las alturas».
Comience siempre el proceso de aprender tratando de identificar la causa de un problema.
2. ¿Fue lo que sucedió realmente un fracaso o solo fue que me quedé corto?
Hay que definir si lo que sucedió fue realmente un fracaso. Porque lo que usted pudiera estimar como un fracaso, quizás no haya sido más que un intento de cumplir expectativas poco realistas. No es cuestión de si la situación fue creada por usted o por otra persona; si una meta no es realista y usted no la alcanza, eso no es un fracaso.
Para darle una mejor perspectiva sobre esto, permítame contarle una historia que el presidente Reagan contó antes de dejar la Casa Blanca. Es acerca de Alejandro Dumas, autor de Los Tres Mosqueteros .
El novelista y un amigo tuvieron una discusión violenta, a consecuencia de lo cual uno retó al otro a duelo. Tanto Dumas como su amigo eran expertos tiradores y temieron que si llevaban adelante el duelo, lo más probable era que los dos murieran. Así es que decidieron que el que sacara la pajilla más corta, ese se dispararía a sí mismo. Le correspondió a Dumas. Con un suspiro, tomó la pistola. Se dirigió a la biblioteca, cerró la puerta tras él dejando afuera a un grupo de preocupados amigos. Después de unos segundos, se oyó el eco de un disparo. Los amigos corrieron al salón donde encontraron a Dumas de pie y con la humeante pistola en su mano.
«Ha ocurrido algo sorprendente», dijo a sus amigos. «Erré».
Cuando usted examine sus problemas, trate de ser como Dumas. No deje que una expectativa irreal lo mate.
Un realista es un idealista que ha pasado por el fuego y ha salido purificado. Un escéptico es un idealista que ha pasado por el fuego y ha salido quemado.
—Warren Wiersbe
3. ¿Qué elementos están presentes en el fracaso?
Un viejo adagio dice: «Una gema no puede ser pulida sin fricción, ni un hombre perfeccionado sin las pruebas». No importa la clase de fracaso que usted experimente, siempre hay una joya especial de éxito contenida en él. A veces puede ser difícil encontrarla. Pero la descubrirá si está dispuesto a buscarla.
Mi amigo Warren Wiersbe dice: «Un realista es un idealista que ha pasado por el fuego y ha salido purificado. Un escéptico es un idealista que ha pasado por el fuego y ha salido quemado». No deje que el fuego de la adversidad haga de usted un escéptico. Deje que lo purifique.
4. ¿Qué puedo aprender de lo que ocurrió?
Me gusta leer la tira cómica Peanuts por Charles Schulz. En una de mis favoritas, Charlie Brown está en la playa construyendo un hermoso castillo de arena. Cuando se pone de pie para admirar su trabajo, de repente lo alcanza una ola y lo deja convertido en un montón de arena suave. Charlie Brown, mirando lo que momentos antes era la creación de la que se sentía orgulloso, dice: «Aquí debe haber una lección, pero no logro saber cuál es».
Esa es la manera en que mucha gente enfrenta la adversidad. Están tan afectados por las cosas que han ocurrido que se confunden de tal manera que no logran aprender la lección que les ha dejado la experiencia. Pero siempre hay una forma de aprender de los fracasos y errores. El poeta Lord Byron tenía razón cuando dijo: «La adversidad es el primer paso a la verdad».
La adversidad es el primer paso a la verdad.
—Lord Byron
El empresario de restaurantes Wolfgang Puck, dice: «Aprendí más de los restaurantes que no funcionaron que de aquellos que fueron un éxito». Y de éxito es de lo que él sabe bastante. Es dueño de cinco restaurantes en California aclamados por los críticos: Spago, Chinois on Main, Postrio, el Eureka Brewery y Granita. También ha abierto restaurantes en Chicago, Las Vegas y Tokio.
Es difícil dar algunas ideas generales sobre cómo aprender de los errores porque cada situación es diferente. Pero si usted mantiene una actitud receptiva a medida que se acerca al proceso y trata de aprender todo lo que pueda sobre qué haría de manera diferente, va a mejorar mucho. Cuando una persona tiene la actitud correcta, cada obstáculo lo hace conocerse mejor.
5. ¿Me siento agradecido por la experiencia?
Una forma de mantener una disposición a aprender es cultivando una actitud de gratitud. Y tal cosa es posible incluso ante grandes desilusiones.
Por ejemplo, el velocista estadounidense Eddie Hart perdió en las Olimpiadas de Munich de 1972 una prueba preliminar para los cien metros planos. Como consecuencia de eso, perdió la oportunidad de ganar una medalla de oro individual. Pero su reacción ante la experiencia fue buena. Dijo: «No todo lo que se quiere se logra. Esa es probablemente la lección más importante que aprendí al perder aquella carrera. En la vida hay ocasiones cuando no se consigue lo que se desea. Hay que aprender a vivir con las derrotas. Y en el atletismo lo son más porque aquí o se gana o se pierde. Antes de poder llegar a ser un buen ganador, es necesario saber cómo perder».
Hart estaba agradecido por la medalla que recibió como miembro del equipo de relevos, y por la lección que le enseñó en cuanto a vivir con las derrotas. Cuando salga usted de una derrota, trate de cultivar un sentido de gratitud similar.
6. ¿Cómo puedo convertir esto en un éxito?
El autor William Marston escribe: «Si hay un solo factor que hace tener éxito en la vida, es la capacidad de obtener dividendos de la derrota. Cada éxito que conozco ha sido alcanzado porque la persona pudo analizar la derrota y beneficiarse de ella en la siguiente oportunidad».
Si hay un solo factor que hace tener éxito en la vida, es la capacidad de obtener dividendos de la derrota.
—William Marston
Si hay un solo factor que hace tener éxito en la vida, es la capacidad de obtener dividendos de la derrota.
Es importante establecer cuál fue el error en una situación dada. Pero tomar ese análisis un paso más adelante y ver cómo usarlo en beneficio propio es la verdadera diferencia cuando se trata de transformar el fracaso en victoria. A veces el beneficio viene de aprender algo que ayudará a evitar similares errores en el futuro. Otras veces es un descubrimiento inesperado, tal como el fonógrafo de Edison o la pólvora sin humo de Schönbein. Si está dispuesto a intentarlo, lo más probable es que pueda salvar más de algo valioso de cualquier desastre.
7. ¿Quién podrá ayudarme?
La gente dice que hay dos formas de aprender: Por la experiencia, la cual se obtiene de los errores cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros. Recomiendo que hasta donde sea posible, se aprenda de los errores de otros.
Aprender de los fracasos es siempre más fácil con la ayuda de un buen consejero. Después que cometo mis errores garrafales, pido consejo de algunas personas: mi papá, Jack Hayford, Elmer Towns, y mi esposa Margaret, quien siempre está dispuesta a compartir conmigo sus opiniones acerca de mis fracasos.
Es importante buscar consejo de la persona correcta. Oí la historia de un servidor público recién nombrado que estaba instalándose en su nueva oficina. Al sentarse ante su escritorio por primera vez, descubrió que su predecesor le había dejado tres sobres con instrucciones que deberían abrirse únicamente en tiempos de angustia.
No habían pasado muchos días antes que el hombre entrara en conflicto con la prensa, así es que decidió abrir el primer sobre. La nota decía: «Échele la culpa a su predecesor». Y eso fue lo que hizo.
Durante un tiempo todo anduvo bien. Pero unos pocos meses más tarde, de nuevo estaba en problemas, así es que procedió a abrir el segundo sobre. La nota decía: «Reorganícese». Y eso fue lo que hizo.
Eso le permitió disponer de más tiempo. Pero debido a que en realidad nunca había resuelto ninguno de los asuntos que estaban complicándole la vida, volvió a tener problemas, y esta vez, peores que nunca. De modo que, desesperado, abrió el último sobre.
La nota adentro decía: «Vaya preparando tres sobres».
Pida consejos, pero asegúrese que sea de alguien que haya aprendido a manejar sus fracasos en forma exitosa.
8. ¿Y de aquí, a dónde vamos?
Una vez que haya pensado bien todo, tiene que decidir cuál será el próximo paso. En su libro Everyone’s a Coach [Cada uno es un entrenador], Don Shula y Ken Blanchard afirman: «Aprender se define como un cambio en el comportamiento. Usted no habrá aprendido algo, sino hasta cuando pueda ponerse en movimiento y usarlo».
Mi propia montaña para ascender
Cuando usted está en condiciones de aprender de cualquiera mala experiencia y luego hacer de eso una experiencia buena, lo que está haciendo es una transición importante en su vida. Durante años he enseñado algo que creo da ideas útiles sobre el tema del cambio:
Las personas cambian cuando …
Sufren tanto que tienen que hacerlo.
Aprenden lo suficiente para desear hacerlo, y
Reciben tanto que están en condiciones de hacerlo.
Yo aprendí la verdad de tal afirmación en un nivel completamente nuevo el 18 de diciembre de 1998. Durante la fiesta de Navidad de mi compañía, sentí un horrible dolor en el pecho y caí a la lona para la cuenta de diez. Había sufrido un serio ataque al corazón. Entre paréntesis, un ataque al corazón es algo leve cuando el ataque lo sufre otro; pero es algo muy serio cuando el del ataque es uno. Sinceramente, no creí que pasaría la noche. Después los médicos me dijeron que si el ataque hubiera sido cuatro años antes, me habría matado. Los cardiólogos no poseían entonces la tecnología que salvó mi vida.
Aprender se define como un cambio en el comportamiento. Usted no habrá aprendido algo, sino hasta cuando pueda ponerse en movimiento y usarlo.
—Don Shula y
Ken Blanchard
Lo que he ganado
Mi ataque al corazón fue una experiencia sorpresiva y dolorosa, pero creo que en este proceso Dios fue muy bueno conmigo. Varios excelentes médicos se movieron rápidamente haciendo posible no solo que sobreviviera, sino que evitaron también cualquier daño permanente en el corazón. He aprendido muchas cosas de esto, por ejemplo:
• Cuando trate de decirle a las personas importantes en su vida cuánto los ama, nunca podrá decirlo suficientemente a menudo.
• Creo que mi trabajo sobre la tierra aun no ha terminado y Dios me ha dejado vivir para completarlo.
• Por el bien de mi salud, mi calidad de vida y el impacto que deseo hacer en el futuro, debo cambiar mis hábitos de vida.
Mi cardiólogo, el Dr. Marshall, me dijo que los hombres que sobreviven un ataque al corazón cuando todavía son jóvenes y aprenden de él, viven vidas más largas y saludables que los que nunca sufrieron un ataque al corazón. Yo estoy decidido a aprender de la experiencia. Cambié mi dieta.
Hago ejercicios todos los días y trato de vivir una vida más balanceada. El comentario de Mark Twain es cierto: «La única manera de conservar su salud es comer lo que no le gusta, beber lo que no le agrada y hacer lo que preferiría no hacer».
No deje que lo que aprende lo haga más sabio; deje que lo que aprende lo haga más activo.
—Jim Rohn
Tengo que admitir que esto muchas veces es una lucha, pero estoy perseverando. Mientras escribo esto, ha pasado más de un año del ataque al corazón y no he flaqueado en cuanto a mi dieta y a mi programa de ejercicios. Y no lo voy a hacer. Los cambios que he hecho son permanentes. He tomado muy a pecho el comentario de Jim Rohn: «No deje que lo que aprende lo haga más sabio; deje que lo que aprende lo haga más activo». Yo creo que la acción que estoy llevando a cabo ahora me está capacitando para disfrutar de la compañía de mi esposa, de mis hijos y de mis futuros nietos, y me permitirá continuar con mi misión durante décadas que de otro modo habría perdido.
Usted no necesita sufrir de un ataque al corazón o quedar atrapado en una ventisca en el monte Everest para hacer del fracaso su mejor amigo. Todo lo que tiene que hacer es mantener un corazón dispuesto a aprender y tener ansias de aprender cada vez que falla.
Su duodécimo paso hacia el lado positivo del fracaso:
Aprenda de una mala experiencia y transfórmela en una buena experiencia
Analice un fracaso reciente usando las preguntas esbozadas en el capítulo:
1. ¿Qué causó el fracaso: la situación, otra persona, usted?
2. ¿Fue lo que sucedió realmente un fracaso o solo fue que me quedé corto?
3. ¿Qué elementos están presentes en el fracaso?
4. ¿Qué puedo aprender de lo que ocurrió?
5. ¿Me siento agradecido por la experiencia?
6. ¿Cómo puedo convertir esto en un éxito?
7. ¿Quién podrá ayudarme?
8. ¿Y de aquí, a dónde vamos?
Tómese un tiempo para escribir sus conclusiones, lo que ha aprendido de su análisis y cualquiera acción que necesite tomar para hacer que su fracaso se convierta en un éxito. Comparta sus observaciones con un consejero que pueda ayudarle a decidir si sus conclusiones apuntan en realidad al blanco.
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Pasos para encontrar el lado positivo del fracaso: 1. Reconozca que hay una gran diferencia entre las personas mediocres y las que triunfan. 2. Aprenda una nueva definición de fracaso . 3. Elimine el «yo» de sus fracasos. 4. Entre en acción y reduzca su miedo. 5. Cambie su reacción ante el fracaso aceptando su responsabilidad. 6. No deje que el fracaso externo se meta dentro de usted. 7. Dígale adiós al ayer. 8. Cambie usted, y su mundo cambiará. 9. Despreocúpese de usted y comience a darse a los demás. 10. Busque el beneficio en cada mala experiencia. 11. Si tiene éxito al primer intento, pruebe algo más difícil. 12. Aprenda de una mala experiencia y transfórmela en una buena experiencia. |