Cuando se trabaja por una causa común uno no suma en cuanto a crecimiento potencial. Uno multiplica las fuerzas. La siguiente anécdota ilustra un poco lo que digo:

En una feria del medio oriente, muchos espectadores acudieron a un antiguo concurso de caballos de tiro (evento en que se colocan varias pesas a una calesa tirada por un caballo que la debe halar a lo largo de la pista). El gran campeón de los caballos haló una calesa con 2.000 kilos. El siguiente estuvo cerca: 1.900 kilos. Algunos de los hombres se preguntaban cuánto podrían halar los dos caballos juntos. Por separado halaba en total casi 4.000 kilos, pero cuando los juntaron y los pusieron a trabajar en equipo, halaron más de 6.000.

LOS LÍDERES QUE GUÍAN
LÍDERES POTENCIALES
MULTIPLICAN SU EFICACIA

No hace mucho tiempo, en un congreso en que hablaba Peter Drucker, experto en administración, treinta de mis líderes y yo recibimos reiteradamente el reto de levantar y guiar otros líderes. Peter nos preguntó: «¿Quién tomará tu lugar?» , y recalcó: «No hay éxito sin un sucesor».

Salí de esa reunión con una determinación: Levantaría líderes que a su vez pudieran levantar otros líderes. Ya no bastaba crecer añadiendo líderes. Me propuse multiplicar esos líderes. Para lograrlo, empecé a entrenarlos en el delicado arte de establecer parámetros y prioridades. Quise que ganaran una profunda comprensión de nuestras metas, y que luego se adentraran en nuestra organización y prepararan a otros para que algún día los reemplazaran o los ayudaran a llevar la carga.

No hay éxito
sin un sucesor.

La junta de directores de mi organización ha sido siempre mi foco de atención en cuanto al desarrollo de líderes. En 1989, la mitad de los miembros de la junta eran novatos, y el grupo enfrentó importantes decisiones sobre un proyecto de reubicación de treinta y cinco millones de dólares. Yo estaba preocupado. «Podrían mis bisoños tomar decisiones de tal envergadura» Sin embargo, mis temores se apaciguaron en la siguiente reunión de la junta en que descubrí que los antiguos y experimentados miembros habían entrenado a cada uno de los nuevos. La junta anterior había escuchado y puesto en práctica mis enseñanzas, y ahora la nueva junta se beneficiaba. Los nuevos miembros habían arribado a sus cargos marchando con el resto de nosotros. Fue entonces cuando aprendí una importante lección: Los líderes crean e inspiran nuevos líderes al inculcarles fe en sus habilidades de liderazgo, y ayudándoles a desarrollar y afilar las habilidades de liderazgo que no saben que tienen.