EL NAVEGANTE TRAZA
EL CURSO
Cuando uno considera las pasiones, el potencial, y la visión de las personas está mejor capacitado para ver a dónde realmente desean ir porque los ve con mayor profundidad y discernimiento. Muchas veces, las personas dicen que su meta es la felicidad o el éxito, pero de identificar una cosa tan somera como su destino, su desilusión está segura. Como enfatizara John Condry: «La felicidad, la riqueza, y el éxito son el resultado de fijar metas; no pueden ser las metas mismas».
Una vez que asista a otros como navegante para que identifiquen una visión para sus vidas, tiene que ayudarlos a encontrar alguna manera de realizarla. Y eso implica trazar un curso y establecer metas. J. Meyers señaló: «Un lapicero #2 y un sueño pueden llevarlo a cualquier parte». Indudablemente entendió el valor de la planificación y de escribir las metas. Eso no significa que las cosas siempre salgan como uno espera, pero tiene una ventaja con el plan de acción. Una buena regla a seguir es establecer sus metas de manera concreta y escribir sus planes en la arena.
Para ayudar a las personas a trazar su curso, preste atención a estas áreas:
A donde tienen que ir
Se sorprendería de lo mucho que pueden alejarse del camino las personas al tratar de alcanzar sus metas. Como escribiera E.W. Howe en Success Is Easier Than Failure [El éxito es más fácil que el fracaso]: «Algunas personas atacan Alpes imaginarios durante toda su vida, y mueren en las colinas maldiciendo las vicisitudes inexistentes». Aquellos que aún no experimentan el éxito muchas veces no saben qué es lo que hace falta para avanzar de donde están hacia donde quieren ir. Se lanzan a un laberinto de actividad porque no reconocen que pueden tomar un sendero más fácil. Como navegante, usted ha de mostrarles el mejor curso.
Lo que tienen que conocer
Escuchamos un relato cómico de un esposo que deseaba ayudar a su esposa porque sospechaba que tenía problemas auditivos. Una noche se paró al otro lado del cuarto, apartado de ella, vuelto de espaldas, y muy quedo, dijo: «¿Me oyes?» Ella no respondió, así que se acercó y repitió: «¿Me oyes, ahora?» Nada todavía. Se acercó más y preguntó: «¿Me oyes?» No escuchó respuesta, así que al fin repitió la pregunta directamente detrás de ella. Esta se volteó para verlo y le dijo: «Por cuarta vez, ¡Sí! »
Por ahí hay demasiadas personas parecidas a ese esposo. Quieren tener éxito y ayudar a otros, pero su malinterpretación o falta de conocimiento se los impide. Un buen navegante reconoce los puntos ciegos en otros, los identifica con gentileza, y ayuda a las personas a sobreponerse a ellos.
Cómo tienen que crecer
Cuando navegue por otros, recuerde que no pueden completar todo el viaje en un solo día. Tienen que crecer hacia sus metas y tomar las cosas con calma, paso a paso. Un experimento realizado por Alfred J. Marrow, presidente de una compañía con un doctorado en sicología, ilustró este hecho. Estaba interesado en encontrar una manera de ayudar a los empleados sin entrenamiento a alcanzar la ejecución óptima, e igualar las medidas de sus empleados diestros y entrenados tan pronto como fuera posible.
Marrow decidió dividir algunos empleados nuevos en dos grupos. En el primero, les pidió a los obreros sin entrenamiento que igualaran la producción de los entrenados en doce semanas. Con el segundo grupo, estableció metas semanales ascendentes. La meta de cada semana era un poco más ambiciosa que la de la anterior.
Un lapicero #2 y un sueño pueden
llevarlo a cualquier parte.
J. Meyers
En el primer grupo con una sola meta, solo 66 por ciento de los obreros pudieron satisfacer sus expectativas. Pero el segundo grupo con las metas intermedias trabajó significativamente mejor y pudo igualar más rápido los promedios de producción de los obreros experimentados de la compañía. 3
Mientras trabaja con las personas, ayúdelos a averiguar no solo su destino a largo plazo, sino también los pasos cortos por el camino. Ayúdelos a identificar metas inalcanzables que les inspiren confianza, y progresarán.