La Credibilidad
John C. Maxwell
La credibilidad es la moneda de cualquier líder. Con ella, el líder siempre está solvente. Sin ella, el líder está en la bancarrota.
Considere esta metáfora: Un líder con credibilidad tiene el bolsillo lleno de monedas. Mientras el bolsillo permanezca lleno, el líder es digno de respeto, credibilidad y capaz de generar confianza. Cada vez que un líder rompe una promesa o actúa de una manera incongruente con sus valores profesionales, el debe pagar con algunas de esas monedas que tiene en su bolsillo. Cuando se le terminen las monedas también se le habrá terminado su credibilidad. Ninguna cantidad de persuasión o encantos personales podrán comprarla de nuevo. Una vez la confianza está perdida, toma años recuperar el respeto y la determinación.
Aquí tienes los cuatro pasos claves para establecer credibilidad en tu liderazgo:
1) Habla con la verdad.
Sé honesto y sin rodeos. La transparencia conlleva a la legitimidad – Haz de
ella una prioridad cuando se trata de estados de cuenta financieros,
políticos y poder de decisión.
Cuando comencé mis labores de pastor en San Diego, yo continué el trabajo del pastor fundador que había liderado a la congregación por 27 años. El poseía una inmensa cantidad de confianza en su cuenta bancaria, y el se la merecía por haber sido un líder fenomenal.
Yo sabía que mi éxito dependía en mi habilidad de ganarme la confianza de la iglesia, sobre todo por haber entrado en la congregación después de un veterano tan respetado y admirado. Así que, un domingo al mes, durante varios meses, yo invitaba a los congregados a la iglesia y pasaba una hora contestando cualquier pregunta que ellos tuviesen que hacerme. A la primera sesión de preguntas y respuestas vinieron 600 personas. Mi sinceridad y la manera abierta en la que contesté cada una de las preguntas que me hicieron los desarmó y esto formó una fundación sólida de credibilidad sobre la cual yo podía comenzar a operar.
2) No escondas las malas noticias. Con algunos escándalos corporativos como los de Enron, WorldCom, y Arthur Andersen sembrados en nuestras memorias, hemos entrado en una era donde la transparencia es un requisito “sine qua non”. Con una variedad de canales de noticias, las malas noticias siempre salen a la luz pública, así que sería sabio por parte de la gerencia el ser honesto desde el principio.
Winston Churchill es el clásico ejemplo de un líder que comunicaba las malas noticias con franqueza y honestidad. En el medio de la segunda guerra mundial, el le hizo saber a los ingleses que se encontraban en los tiempos más oscuros en la historia, que se encontraban contra la pared y que la sociedad democrática dependía de que ellos pudiesen ganarle la guerra a Hitler. El nunca adornó nada y su sinceridad sembró una increíble determinación en la gente que estaba dispuesta a sacrificarse y a perseverar.
3) Nunca sobre-prometa No haga promesas que no pueda cumplir. ¿Por qué cree usted que los políticos tienen tan mala reputación? Es muy sencillo. Ellos prometen el mundo y nunca pueden entregar los resultados prometidos.
Yo soy de una naturaleza optimista, mientras mis hijos crecían yo descubrí que el sobre-prometer era una de mis debilidades. Yo les hablaba a mis hijos acerca de visitar lugares extraordinarios y realizar actividades divertidas, pero entonces mi horario no me permitía cumplir con mis intenciones. Tenía que tener mucho cuidado con lo que decía para que así mis hijos confiaran en mi palabra. Recuerda: Un líder con una excelente credibilidad promete menos y entrega resultados por encima de las expectativas.
4) Haz lo que dices que vas a hacer. Dale seguimiento y termina las cosas. Desafortunadamente, muchos de los integrantes del mundo corporativo gentilmente hacen ofertas pero sin la intención de cumplirlas. Después de una reunión o una llamada telefónica, dale un seguimiento con un correo electrónico de cortesía donde le detallas los pasos a seguir y los acuerdos a los que llegaron.
¿Cuántas veces haz estado en una reunión de negocios que finaliza con un buen apretón de manos pero sin ningún compromiso? Cuando le dices a un compañero de trabajo que le darás la información de una de tus amistades, hazlo. Cuando acuerdas reunirte con un socio de negocios, acuérdate de apuntarlo en tu calendario para que no se te olvide. El ser eficiente en tu seguimiento te diferenciará de los demás y les comunicará excelencia a aquellos que conozcas.
La credibilidad es el lazo que existe entre un líder y sus seguidores, es el cimiento de por que la gente hará lo que su líder le pida. Inclusive, los mejores líderes sufren golpes bajos en su credibilidad, ésto puede ser debido a un error que cometieron o un error en su juicio. O quizás las circunstancias conspiran en contra del líder, tales como las condiciones adversas del mercado o la falla de uno de los suplidores.
Como líder, ¿cómo puedes restaurar una credibilidad manchada? Déjame darte tres pasos.
a) Acepta el error Cuando una decisión no termina con el resultado esperado, el líder le debe una explicación a sus seguidores. El ego de los líderes puede hacer que rápidamente encuentren un culpable o alguna excusa, pero el problema yace cuando el líder no acepta el error. El reconocimiento debe venir desde el principio y este debe ser voluntario. Reconocer un error de forma forzada no restablece la confianza perdida. “Como me atraparon en el acto, entonces admito el error”.
b) Pide disculpas Admite que lo que hiciste estuvo mal, acepta tu responsabilidad y diles que lo sientes. El hacerlo puede que sea doloroso por un momento, pero de seguro acortará la agonía y ayudará al líder a dejar el error atrás.
c) Trata de reivindicarte Encuentra una manera de reivindicarte con la gente que te equivocaste y trata de arreglar el daño causado. Dale una indemnización a aquellos que les hiciste daño en el proceso. Puede que no te sea requerido, pero un verdadero líder hace lo imposible por quitarle una mancha a cualquier relación.